Un contexto de inestabilidad política, económica y social


Cuando Grupo FARO surgió en diciembre de 2004, la democracia ecuatoriana atravesaba una etapa crítica. En los años previos al nacimiento de nuestra institución, más de una vez la convivencia civilizada corrió el riesgo de ceder terreno a la violencia. Durante ocho años, el sillón presidencial sería ocupado por siete presidentes distintos: algo menos de 14 meses por mandatario en promedio.

Esa inestabilidad política y social se generaba por el descrédito generalizado de las instituciones que representaban el poder público en el país, entre ellas la Presidencia de la República, el Congreso Nacional y los partidos políticos en su conjunto. A esta situación se sumaba la escasez de liderazgos nacionales y locales y la falta de innovación en las formas de hacer política.

Por su parte, el inicio del nuevo siglo estuvo caracterizado por una debacle de la economía nacional, derivada principalmente de una crisis financiera sin precedentes en el Ecuador. La mayoría de los bancos privados del país cerraron o entraron en proceso de rescate financiero estatal. Esta situación tuvo un significativo impacto en las finanzas públicas, produjo una acelerada pérdida de valor de la moneda nacional y el consecuente incremento generalizado de los precios. En estas condiciones, a inicios del año 2000, se decretó la dolarización oficial y unilateral del sistema monetario del Ecuador como una alternativa para estabilizar la precaria situación económica del país. Sin duda, una de las consecuencias más dolorosas de todo esto fue el flujo emigratorio de millones de personas hacia España, Italia y Estados Unidos, en busca de una oportunidad de trabajo.

La falta de confianza en las instituciones del poder público derivó en el surgimiento espontáneo de sucesivos movimientos de organización social, especialmente articulados en la ciudad de Quito. El derrocamiento de presidentes se volvió una práctica común en el imaginario nacional. Aunque la ciudadanía se empoderaba, esto también alertaba sobre el alto grado de desinstitucionalización del país y la sociedad.